Escape room como herramienta de formación para empresas y escuelas

Escape room como herramienta de formación para empresas y escuelas

¿Por qué las dinámicas de escape room para empresas y escuelas son tan populares?

Los escape room siempre han sido un lugar en el que para poder ganar y escapar a tiempo se debe participar en equipo. También es un juego de retos tanto mentales como físicos. Y además a parte de ser un reto o tarea, llegar a conseguir un objetivo, es una actividad divertida. Por lo que jugar un escape room es en definitiva realizar una tarea de forma divertida. 

Aquí entra la teoría del flow o de experiencia óptima de Mihaly Csikszentmihalyi y es una rama de la psicología positiva que se centra en cómo realizar una actividad para que el tiempo pase volando. Se busca actualmente en aplicarse en ámbitos como la enseñanza, lo laboral o el día a día.

También vemos cada día más como las empresas y la enseñanza se esfuerza por hacer la labor de trabajar o estudiar más amena y participativa. Esto es debido que las tareas monótonas y que pueden ser aburridas y otros factores como la dificultad influyen en el rendimiento del que realiza dicha actividad.

Ahora entramos en un nuevo paradigma que es aplicar la “Teoría del Flow” de los escape room en la actividad laboral o educativa. Equilibrar la dificultad y el entretenimiento para ser productivo mientras se disfruta.

Este enfoque no tan novedoso es también beneficioso para la salud y la mente pues trae diferentes mejoras a nivel individual como la mejora de la circulación sanguínea, la relajación y el bienestar en general. 

A nivel grupal, como equipo ayuda a estrechar lazos de amistad, a que se definan los roles del grupo, el liderazgo, la comunicación y el buen ambiente de equipo entre otros.

Estos beneficios tanto en el aula como en el trabajo son mirados de cerca por muchos profesionales que pretenden crear nuevas dinámicas con la teorías contemporáneas de psicología, organización y gestión del tiempo. 

Aportar valor a la actividad que se realiza y además de hacer partícipe al sujeto que realiza dicha actividad hace que también aumente el valor o efectividad del producto que produce, sea en modo de conocimiento como de bien tangible o intangible.

Las horas pasan volando y el cansancio no llega, el trabajo es ameno y la producción está igualada con la diversión. Quizás no está nada mal poder amar cualquier actividad que realicemos en nuestra vida. Sin dificultad ni aburrimiento es posible gracias a la teoría del flow.

Para definir un poco más lo que es el “Flow”, podemos decir que es un estado estado óptimo de motivación, en la que la persona está inmersa en lo que está haciendo. Existe una sensación de gran libertad, gozo, compromiso y habilidad, durante la cual las sensaciones temporales pasar a otro plano.

Csikszentmihalyi describió el fluir como «el hecho de sentirse completamente comprometido con la actividad por sí misma. El ego desaparece. El tiempo vuela. Toda acción, movimiento o pensamiento surgen inevitablemente de la acción, del movimiento y del pensamiento previos, es como si estuviéramos tocando jazz. Todo tu ser está allí, y estás aplicando tus facultades al máximo.»

El estado de fluir es atención enfocada, y se ha observado que la meditación, el yoga y las artes marciales pueden mejorar la capacidad de una persona para fluir.

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